Depilación, ¿elección personal o sutil obligación?
Hoy
quería hablaros de un tema que crea mucho debate: la depilación.
Primero
os contaré un poquito de su historia.
Los
Neanderthales la usaban para eliminar el exceso de cabello y evitar ser
vulnerables frente a los depredadores.
También tenían la creencia de que al tener menos pelo, tenían menos
enfermedades.
La
depilación con azúcar (similar a la cera)
se utilizaba entre los egipcios. Se suponía que al depilarse, te volvías
más joven (los niños tienen poco o nada de vello). Se adaptó el método también
en Asia.
Poco a
poco se fueron ideando métodos (quemar el vello, lejía, pnzas, cuchillas,
agujas con ácido sulfúrico…) cada vez más modernos.
El
porno, bajo mi punto de vista, también influenció mucho a la percepción de tener vello en la gente.
A día
de hoy, es culturalmente inaceptable (o casi) que las mujeres tengan pelo
excepto en la cabeza, cejas y pestañas. Es de “guarras, antihigiénico,
antifemenino, asqueroso, poco aseado” y una sucesión de insultos similares.
Irónicamente, salvo contadas personas, el vello sólo es asqueroso en mujeres.
El
comentario más común es el “es poco higiénico”. ¿Qué es higiene?
Partiendo
de la base de que la higiene tiene por objeto la conservación
de la salud y la prevención de enfermedades, y que el vello tiene sus funciones:
- Las cejas protegen los ojos del sudor, rayos UV, polvo….
- El vello púbico evita el roce y el contagio de infecciones. En muslos y nalgas las lubrican y evitan el escozor por la fricción
- En todo el cuerpo tienen las funciones termorreguladoras, sensitiva, de aislamiento, protectora (frente a los rayos UV, viento, polvo…), redirecciona el sudor y lo absorbe.
¿dónde
veis exactamente lo “antihigiénico”?
Otro
comentario muy común es el “se suda más”. Falso. El sudor se crea en las
glándulas sudoríparas, que tienen dos tipos:
- Ecrinas, el sudor se desprende en la piel
- Apocrinas, éstas, queridos amigos, son las “culpables” del olor, ya que se mezclan con el sebo. Se encuentran en axilas, ingle, pubis, conducto auditivo externo y párpado. Es un olor característico de cada uno, son las que segregan feromonas. Los olores son desagradables ante una falta de higiene al mezclarse con bacterias de la piel.
·
Viendo
que tiene su función (y bastante importante, además) ¿por qué seguimos
depilándonos?
Las
compañías fomentan nuestros miedos e inseguridades, el “no soy perfecta, pero
si compro X marca, me gasto tanto dinero al mes, lo seré” o peor aun, creer que
por ser perfecta serás feliz. Pensad
cuando erais niñas, ¿a alguien le importaba el vello que tenían en las piernas
o los brazos? No. Es en el momento en que vas creciendo y contigo también lo hacen
tus inseguridades, ves en revistas y televisión y nadie tiene un pelo fuera del
sitio. Te venden naturalidad, pero una naturalidad artificial: maquillaje que
parezca que no llevas, vello que eliminas… sino, eres una dejada. O peor, como
las campañas de Veet, diciéndote que si no te depilas no eres una mujer.
Luego
están los graciosos que te dicen abiertamente que si no quieres, no te depiles.
Esos mismos que luego te llaman guarra. Hablando esto, una chica yendo a
hacerse la cera se sintió intimidada en la calle porque la gente la miraba con
desprecio por llevar pantalones cortos en verano y tener pelos. ¡Habrase visto!
O que con unos pelos del largo de la barba de dos días te digan que no vayas a
la playa.
Lo
mejor de todo es el hecho de pedir tolerancia. Tolerancia a la diversidad
sexual, cultural, corporal… intolerantes hacia quien toma la decisión de no
depilarse y no dejarse influir por los cánones.
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Ahora
os contaré mi experiencia personal.
Desde
canija fue regordeta y blanquita. Según iba creciendo, los compañeros de clase
se burlaban de mi por mi peso, por no parecerles guapa, por mil cosas. Con unos
11 o 13 años más o menos, en mis piernas blancas destacaba mucho el vello
oscuro. Me convertí en un "monstruo peludo". Cogí una cuchilla de mi madre y me
depilé. También me corté en mil sitios, pero dolían menos que el bochorno y la
humillación que sentí. Dejé de usar la falda del colegio y casi me expulsan.
También mi padre se unió a las risas de “mi hija es una peluda”.
Al cabo
de varios años, una compañera de clase que vivía en una aldea fue el hazmerreir
de nuestro propio grupo de amigas por distinguírsele el vello de los muslos. A
ella, con unos 16 años le daba igual tener o no vello en las piernas. A mi, se
me revolvió el estómago al comprobar la crueldad de quienes llamas amigas.
Una
chica, un cielo de chica, con la que salió mi primo no se depilaba. No tenía
esa necesidad de encajar con lo que culturalmente es aceptable. Después de irse
de la comida, tanto su padre como el mío y su otro hermano se pusieron a
cachondearse de “una mujer con pelo en los sobacos”. Otra patada en la boca del
estómago gracias a la crueldad de la gente.
Yendo
con un amigo (de aquella época) a comprar un bikini, cuando se lo enseñé puesto
se puso a voz en grito en medio de la tienda que a dónde iba con esos cañotos,
que me depilara. Hacía dos o tres días que lo había hecho pero toda la tienda
estaba pendiente de mis piernas, cerré la cortina del probador aguantando las
lágrimas, me cambié, pagué y me fui. Llegado el momento de ir a la playa, me
depilaba una hora antes de ir y si no
podía no me ponía el bikini o me enrollaba en la toalla para que nadie me
viera. Nunca llevaba pantalones cortos, o faldas.
Me
ponía histérica pensar en encontrarme con el tío que me gustara, ir al tema y
que al ver un pelo se escapase corriendo. O peor, se riera. Fue así durante
muchos años.
El año
pasado, gracias a un eccema en una axila, tuve que dejar de depilarme durante
muchos meses. Así como dejé de
depilarlas, le siguieron las piernas. Tenía escusa para no hacerlo y nadie lo
cuestionaría. Descubrí la libertad que implica el no estar siempre pendiente de
“tengo que depilarme”, “¿y si rasco?”, etc. Me puse unos pantalones cortos,
nadie prestaba atención a mis piernas blancas y a los pelitos algo oscuros que
descansan sobre ellas, que se mecen con el viento y hacen que te entren
escalofríos. Descubrí que sudo exactamente lo mismo con o sin vello. La
relajación que da tocarlos, junto con el cosquilleo que se siente. También me
puse camisetas sin manga. Ahora veo las zonas en donde me hice la depilación láser
y lo primero que pienso es que menudo gasto absurdo. Fue para contentar a quien
le molestaba que allí nacieran y crecieran pelos, para no sentir vergüenza.
Curioso
es que ahora uso los pantalones cortos y las faldas de los que antes rehuía,
por los que escondía esos vellos que resultaban violentos para el resto y
vergonzosos para mi. Porque todo tiene una función en el cuerpo y ellos me
protegen.


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